domingo, 11 de octubre de 2015

Crece

Años de historia escritos en el sepia del recuerdo. Casi sin darnos cuenta hemos pasado del cuarto de siglo.
Casi sin darnos cuenta se nos van los días.
A veces olvidamos quién cuenta nuestra historia, a veces esperamos un nuevo locutor.
A veces creemos que se repite nuestro día a día, y a veces añoramos la vieja rutina que hace algunos años nos cansó.
Clavando la mirada en un punto muerto del techo, pensamos en los pasos que hemos dado, y de vez en cuando, en algunos que quizás no debimos dar. A veces, enfocamos el infinito, y recordamos las decisiones que escaparon de nosotros y también aquellas que dejamos escapar.
Estamos viejos en el cuerpo, pero es importante que nuestra alma no se llegue a contagiar.
Somos nuestra historia, es cierto, pero también somos lo que nos falta caminar.
Levanta la mirada, no hay tiempo para arrepentirse de nada.

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