lunes, 4 de mayo de 2015

Cobarde

Da vueltas.
La habitación. La cama. La casa da vueltas.
Nuestros ojos en el vacío, buscando la salida de nuestra prisión esférica, llorando lágrimas secas y viejas, lágrimas que ya han sido lloradas y que vienen a rendirse nuevamente a tus pies.
Inalcanzable esperanza, todas las batallas las hemos dado por perdidas. Y hemos peleado hasta el cansancio por nuestras causas que nunca vieron la luz del día. Fuimos libres alguna vez, es cierto, pero el éxtasis nos embriagó cual licor, y ahora caemos en delirio nuevamente.
Inalcanzable.
Con nuestras armaduras cotidianas, nos despertamos, hastiados del olor a café, falsa promesa del nuevo día. Caballeros de falsos ideales, defendiendo nuestros reyes muertos, tratando de resucitar a nuestros dioses con rituales de fe.
Una vez más, ha caido la diosa. Pero esta vez, se le ha dibujado una sonrisa.

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