viernes, 26 de septiembre de 2014

Expectante

Son esas curvas peligrosas, curvas de medialuna, en las que las sombras se alojan.
Sombras de besos fugaces, de besos que no podemos olvidar, de los besos que nos dábamos en aquel verde que nunca conocimos. Son los besos que nunca pudieron ser más que un deseo, un apretón de manos cordial y un fingido saludo casual.
Son esas curvas que nos matan, curvas que nos pesan más que los pecados que aún anhelamos cometer.
Desencadenarnos de las miradas y las sonrisas, dejar todo lo real. Dejar de jugar a los perfectos, a los sinceros.
Son los labios correctos en los amores errados, mendigando migajas de lo que nunca tuvimos entre brazos, en recuerdos de lo que siempre quisimos tener.
Son nuestras cadenas voluntarias, son nuestros demonios de siempre, que nos impiden quemarnos como la madera y las brasas.
Es nuestro 'buen día' cínico cada vez que cruzamos esas miradas, las curvas incorrectas en la sonrisa fingida, y la fuerza sobrehumana en nuestro empeño de no ceder.
Sangra púrpura nuestra voluntad.

lunes, 8 de septiembre de 2014

Inesperado

Y bajo la oscuridad de la nueva luna se desangra nuevamente la desesperación, en movimientos lentos y pausados, rítmicos y bruscos.
Son las esperanzas que me traen tus artimañas, tus juegos de seducción, y yo vuelo despreocupado, como la mosca que alimentará las entrañas de la araña astuta. Y me dejo atrapar en tus redes rojas, ansioso, tembloroso, deseando ser comido, deseando conocerte toda, una y otra vez, mientras me devoras, mientras me vuelvo parte tuya.
Dos necios jugando el mismo juego de astucia, con movimientos difusos, casi imperceptibles por la niebla que creamos con nuestras falsas intenciones, con nuestras mentiras. Siempre te he deseado, aquí en mis brazos, aquí conmigo, calentando la almohada que hasta ahora dejo vacía, esperando tu llegada, imaginando que tu cuerpo llena el espacio del que cada noche reclama la silueta que dibujo y desdibujo con las manos.
Es hora de que caigamos en la tentación, y que las palabras educadas se deshagan en nuestros labios, torpes, tratándo de unirse y convertirse en una sola esencia.
Ven mujer, deja de inventar pretextos, esta noche moriremos en nuestras más oscuras intenciones, una y otra y otra vez, hasta que sólo quede una sonrisa de satisfacción en nuestros rostros.